EN EL CENTENARIO DE CANDIDO SASETA
Un saludo, señoras y señores:
Nos hemos reunido en homenaje a los gudaris, como todos los años. Nos hemos reunido para rendir honores a los jóvenes que se jugaron la vida en aquel Ejército Vasco formado por 72 batallones. Y este año, nos hemos reunido en honor del comandante Candido Saseta Etxeberria, que fue guía, modelo y compañero de gudaris y de cuyo nacimiento se cumplen cien años.
El Partido Nacionalista Vasco quería levantar a Euskadi atrayendo a la gente, promoviendo el amor a la patria y al euskera, reuniendo recursos humanos, creando ikastolas, escuelas vascas, revistas en euskera, etc. Y de repente se encontró ante una guerra que quería destruir todo lo vasco, la libertad y la democracia. Sin embargo, a pesar de no tener voluntad, preparación ni medios para la lucha, decidísteis pelear a favor de la República elegida por el pueblo, de la libertad y la democracia. Y gracias a vosotros, los vascos pudieron moverse por el mundo democrático sin tener que avergonzarse. Y gracias a vosotros también pudieron andar con la cabeza alta los católicos que se oponían a los nazis y a la dictadura. Gracias a vosotros los vascos fuimos respetados y admirados.
Hoy, sin embargo, es a Candido Saseta a quien recordamos. Al igual que los gudaris bajo su mando, era un militar que no quería la guerra. La carrera militar la hizo con intención de ser miquelete, y con el tiempo llegó a ser capitán de intendencia, jefe administrativo de los militares, en Marruecos, en el campamento Villa Sanjurjo instalado en Alhucemas.
Candido nació en Hondarribia el 13 de diciembre de 1904. Aunque su madre, Fructuosa, era de Zegama, su padre, don Ambrosio, era maestro en la escuela Biteri de Hondarribia. Los demás hermanos y hermanas también nacieron en este hermoso pueblo: Merzedes, Julia, Maria, Trinidad, Pablo, Martin y Jose Migel.
Candido, que quería ser miquelete, en tiempos de la República era capitán de intendencia en Vitoria.
Pero el levantamiento de los franquistas le sorprendió en San Sebastián. Como he dicho antes, no era un militar amigo de la guerra. Sin embargo, en aquella situación crítica sabía a favor de quién y de qué debía situarse: a favor de las autoridades legítimas y de Euskadi. Sin la menor duda se puso a las órdenes del lehendakari Jose Antonio Agirre y del Gobierno Vasco, que realmente necesitaban a Saseta. Fueron pocos los militares que se alinearon firmemente en el bando de la República y menos aún los que actuaron a las órdenes de las autoridades vascas.
De aquella escuela militar vasca salieron 250 oficiales de infantería, 100 de artillería y otros 30 ingenieros. Además, se hizo posible poner en marcha el Ejército Vasco con aproximadamente 40.000 gudaris y milicianos. Por eso afirmó Irujo: "El mayor mérito de la Comandancia de Azpeitia fue elegir a Saseta, el militar más valioso que tenía la República para servir a Euskadi".
Por decisión de Saseta se construyó la línea de frente entre Lekeitio, Kalamua, Eibar, Ubidea y Otxandio. Y era Saseta el que iba delante de los gudaris, vestido igual que ellos aunque le hirieron las balas una y otra vez, en Venta de Zarate, Belkoain, Ernio, Legutio, etc. Como reconoce Koldo Mitxelena, "Saseta nos enseñó a dejar acercarse al enemigo para atacarle después. Saseta nos inculcó el espíritu militar; y para conseguirlo asumió mayores peligros de los que correspondían a su grado". Siendo tan necesario en Euskadi, Candido Saseta fue a Asturias a ofrecer la solidaridad y ayuda de los vascos y del Gobierno Vasco. Se llevó a los batallones Amayur, Euzko Indarra e Indalecio Prieto. Y allí perdió la vida en el pueblo de Aceres, el 23 de febrero de 1937, herido por una bala en la frente.
La muerte de Saseta produjo gran conmoción entre las autoridades vascas y los gudaris. No hay más que leer las necrológicas que se le hicieron en Euzkadi, Eguna, Euzkadi Roja, Tierra Vasca, Gudari y otras publicaciones. "Ha muerto Saseta, el famoso jefe militar de Loyola al que tanto apreciábamos. (...) Joven, pequeño, pero hermoso, con su cara risueña. Desde poco después de comenzar la guerra este militar ha sido muy alabado en todos los pueblos de Euzkadi por la hombría y excelencia que ha mostrado luchando en los montes vascos. La esperanza de todos los gudaris estaba puesta en él", escribió Kuireka Andonegi en el diario Eguna.
Los funerales por Saseta se hicieron en la iglesia de San Vicente de Abando, con Julen Ikaza celebrando la misa ayudado por el diá cono Raimundo Leizea y el subdiá cono Sebastian Subiñas. Los demás sacerdotes de la parroquia se encontraban alrededor del altar. Acudieron a los funerales de Saseta el lehendakari Jose Antonio Agirre y los consejeros Eliodoro de la Torre y Telesforo Monzon, dirigentes del EBB y del Ejército Vasco, representantes de instituciones de Bizkaia, gudaris y ciudadanos. "En esta ceremonia entre plegarias silenciosas se han derramado muchas lágrimas recordando al inolvidable Saseta", escribió el diario Eguna al día siguiente , el 28 de febrero de 1937.
Veinte años después, en 1956, Jose Antonio Aguirre todavía le recordaba en el Congreso Mundial Vasco que se celebró en París. "Dejadme decirlo siguiente en memoria de Saseta: entre los militares que estuvieron con nosotros éste es el hombre en quien confié plenamente por su lealtad absoluta; no sólo lealtad hacia lo que nosotros representábamos, sino también para con el pueblo de sus ante pasados".
Se le hicieron todo tipo de honores y homenajes: apologías, versos, poesías, funerales, coloquios, lamentaciones. Continuamente, además. Parecía que los gudaris se habían quedado huérfanos. Pero no, (lepoan hartuta segi aurrera). Así, con Candido en el recuerdo y siguiendo su modelo, se crea el batallón Saseta, formado por cuatro compañías: Beti Aurrera, Aitzol, San Martzial y Zarraibeiti.
Martin Saseta, hermano de Candido, era capitán de la compañía Beti Aurrera. La ikurriña de esta compañía la llevó después el batallón Gernika, que luchó en Francia a las órdenes de Kepa Ordoki en la Segunda Guerra Mundial. Bajo ella desfiló el batallón Gernika en París, en 1945. Esta ikurriña se encuentra en la Casa de Juntas de Gernika desde el 27 de abril de 1983.
Como escribió Jesus Insausti Uzturre, "no ha caído en Gipuzkoa nuestro Saseta. No han recibido su cuerpo los montes de Euzkadi. En su último aliento no ha tenido ante sus ojos los caseríos de Hondarribia". Pero el pueblo de Hondarribia no olvidó a su hijo. Erigió un monumento en memoria de Candido Saseta, comandante de gudaris euskaltzale y abertzale. En el monumento se grabaron estas palabras que le escribio Uzturre cuando murió: "Asturiasko lurrak txukatu dizu zure euzko odol gorria. Baiña askatasunaren lorea Euzkadin jaioko da". ""La tierra de Asturias ha recibido tu roja sangre vasca. Pero la flor de la libertad nacerá en Euzkadi".
La flor de la libertad ha nacido en Euskadi gracias a vosotros que arriesgásteis la vida por Euskadi y por la democracia, gracias a Saseta y a quienes como él murieron. Gracias a vosotros somos vascos, demócratas, euskaltzales y abertzales. Y además estamos orgullosos de ser lo que somos.
Tenemos la oportunidad de vivir uno de esos acontecimientos importantes que suceden de vez en cuando. Estamos en una época de duro trabajo. Vienen tiempos difíciles y complicados, tiempos en que nuestro esfuerzo y nuestra ayuda resultarán imprescindibles. Para que la sociedad vasca comprenda claramente y acepte el proyecto de convivencia que dirige el lehendakari Ibarretxe. Como siempre, utilizaremos vías pacíficas y democráticas. No queremos tiros ni amenazas violentas. Y para ello necesitamos hombres y mujeres como Candido Saseta, humildes, firmes, valientes, abertzales y que no se amedrenten ante los peligros y dificultades. No tengáis duda: "jaioko dira berriak, gu gara Euskal Herriak".
GoraSaseta.
Goragudariok.
GoraEuskadiAskatuta.
Discurso de JJ. Imaz sobre un texto de Mikel Atxaga. Domingo 19-12-2004, Sabin Etxea