EUZKO GUDAROSTEA
Euzko Gudarostea fue la organización militar creada por EAJ-PNV durante la Guerra de 1936 para integrar la jefatura militar de este partido y a los batallones formados por el partido nacionalista.
Conocida la sublevación militar, el Partido Nacionalista Vasco ordenó la organización a nivel municipal de grupos de seguridad armados que garantizasen el orden en las poblaciones, evitando los posibles excesos revolucionarios promovidos por algunos republicanos.
Quedando desde los primeros momentos de la sublevación los territorios alavés y navarro bajo ocupación franquista, la creación de Euzko Gudarostea presenta dos iniciativas, una gipuzkoana y otra bizkaina.
En Bizkaia, desde el comienzo de la guerra se agregaron al BBB de EAJ-PNV Ramón de Azkue, Félix Retolaza y Enrique Iza encargándoseles la labor de asesorar y ayudar en la organización y gestión de los asuntos militares. Ocho días después eran agregados también Koldo Larrañaga y Esteban Urkiaga "Lauaxeta". Tras mes y medio de funcionamiento comenzaron a popularizarse las voces Euzko Gudarostea y gudari, ambas consultadas con Esteban Urkiaga, si bien, la primera de ellas era ya bastante utilizada en Gipuzkoa.
Como decíamos anteriormente, los trabajos realizados por Euzko Gudarostea consistieron en un primer momento en organizar grupos de combate nacionalistas para utilizarlos de forma rápida allí donde fuera necesario, dotar a las Juntas Municipales de EAJ-PNV de armamento corto para vigilar el orden interior de Bilbao con control de los elementos desafectos y enviar voluntarios a Donostia y otros puntos del frente.
En un principio, la organización de Euzko Gudarostea respondía a una estructura articulada en grupos o merindades por cada una de las zonas de Bizkaia, a cuyo frente figuraba un responsable. Cada una de estas merindades se organizaba a su vez en poblaciones.
Pronto toda la actividad generada hizo que resultaran insuficientes las primeras oficinas habilitadas en Sabin Etxea. Así, los locales de Euzko Gudarostea se trasladaron al Patronato de la calle Iturribide y allí se estructuraron las secciones y la primera compañía que daría lugar más tarde al batallón Arana Goiri, primero de Euzko Gudarostea. Posteriormente, el centro de reclutamiento e instrucción se trasladó al cuartel de Bidarte, en Deusto, ante la necesidad de acoger un flujo constante de voluntarios que hizo insuficientes las instalaciones del Patronato. La profusión de cuarteles fue en aumento a medida que avanzaba la guerra. En Bizkaia, además de Bidarte surgieron cuarteles como los de Algorta, Elorrio, Güeñes, y se multiplicaron los existentes en Bilbao, con la constitución de los de Escolapios y las Escuelas de Cervantes.
El territorio se organizó en 3 zonas: Bilbao, -que comprendía además la zona costera de Uribe-, Encartaciones y Amorebieta-Lekeitio. Insuficientes las oficinas habilitadas en la calle Iturribide, la dirección de Euzko Gudarostea se trasladó a Gran Vía 41 y después a Gran Vía 45, donde llegó a ocupar la planta baja y el primer piso del inmueble.
En los meses siguientes, Euzko Gudarostea centró su labor en organizar compañías, dirigir y orientar la enseñanza militar, constituir cuarteles en diferentes pueblos y desarmar (por orden de la Junta de Defensa) a los miembros de la CNT en su retirada de Gipuzkoa.
En Gipuzkoa, el nacimiento de Euzko Gudarostea lo situamos el día 5 de agosto de 1936, cuando se presentaron en el Santuario de Loiola, José Estornes Lasa y Felipe Amutxastegi, con el fin de incautarse del Santuario y situar en el mismo el cuartel general de las futuras milicias.
Con la misma idea se desplazaron al lugar los diputados de EAJ-PNV, Manuel Irujo y José Maria Lasarte a la vez que efectuaron un llamamiento a los grupos nacionalistas para que acudieran a alistarse. Reunidos los dirigentes de las distintas asociaciones, el 6 de agosto se tomó el acuerdo de constituir las milicias vascas con todos los afiliados y miembros de las diferentes agrupaciones nacionalistas. También se decidió constituir un comité de guerra formado por Telesforo Monzón (EAJ-PNV), Salvador Aranburu (STV), Lino Lazkano (ENB), Mikel Alberdi (Gipuzko Mendigoizale Batza), y los diputados Manuel Irujo y Jose M. Lasarte.
La "Comandancia de Milicias de Azpeitia-Euzko Gudarostea Azpeiti-Buruzagitza", llegó a controlar, en agosto de 1936, un total de 1.349 gudaris. El mando militar recayó en un militar pro¬fesional, Cándido Saseta, nombrado comandante en jefe de Euzko Gudarostea, y en los comandantes Eduardo Urtizberea, Jesús Luisa, Enrique Etxeberria, José María Fernández de Lekuona, y José Placer. Fijaron igualmente la jurisdicción que iban a defender que quedó acotada en la zona de Gipuzkoa que estuviera sin cubrir por las Juntas de Defensa de San Sebastián y Eibar, es decir, la zona comprendida entre los ríos Oria, y las villas de Zumaia, Mutriku, Zumarraga y Arrasate. Más adelante también se integraron en esta organización los miembros del grupo nacionalista "Jagi Jagi".
En un primer momento organizaron a los hombres en grupos de siete al mando de un cabo o "zazpiko burua". Cada diez grupos formaban una compañía. Los mandos de estas compañías fueron elegidos por sus propios miembros. En cuanto a las armas, estas fueron pedidas al Gobernador Civil de Bizkaia, Echebarria Novoa y a la Junta de Defensa de Eibar. También se consiguió un cargamento de Catalunya del que, sin embargo, sólo llegó la mitad. Hasta que el cuartel del Santuario estuvo listo, miembros de EAJ-PNV establecieron un cuartel provisional en el Colegio de San Bartolomé en Donostia.
En Gipuzkoa, las primeras acciones de Euzko Gudarostea se llevaron a cabo en los alrededores de las localidades de Bidania y Beizama conquistadas por un grupo de 350 milicianos al mando de Cándido Saseta. En estas acciones murió el 16 de agosto Mikel Alberdi, miembro del Comité de Guerra de las milicias vascas, y uno de los primeros gudaris nacionalistas muertos en el frente. Además del cuartel central de Azpeitia, Euzko Gudarostea contó con otros acuartelamientos de menor entidad. Así, por ejemplo, en San Sebastián al mando de Jesús Luisa se organizaron las "Milicias Vascas de San Sebastián" que contaban con cerca de 220 hombres. También en Donosita, en el barrio de Alza, y dependiendo de la dirección de Donosita, se formó un grupo de hombres y mujeres de 38 miembros. En Pasajes las "Milicias Vascas de Pasajes de San Juan" llegaron a reunir a 52 miembros bajo el mando de Anacleto Arana. Por último, en Leniz se constituyó "Euzko Gudarostea Leniz Guerra" acuartelados en el Colegio de los Marianistas de Eskoriatza. Llegó a contar con 192 gudaris de Aramaio, Aretxabaleta, Lenitz Gatzaga y Eskoriatza.
La recluta de miembros voluntarios para Euzko Gudarostea se realizó a través de la red local de organizaciones y centros de las diferentes organizaciones nacionalistas instaladas en diversos municipios. Los combatientes eran en su mayoría naturales de Euskadi. El 80% tenían entre 20 y 30 años y presentaban un importante núcleo de labradores y de empleados, además de un apreciable número de estudiantes.
A pesar de no pertenecer directamente a la disciplina de EAJ-PNV, en Euzko Gudarostea tomaron parte también la mayoría de los miembros de Euzko Mendigoizale Batza (EMB) y los batallones del sindicato nacionalista ELA. No podemos olvidar que muchos de los afiliados y miembros de ambas organizaciones pertenecían también al Partido Nacionalista. Incluso los batallones creados por miembros de ANV estuvieron en algunos momentos vinculados a las órdenes emanadas desde la dirección de Euzko Gudarostea.
Tras la caída del frente gipuzkoano y la posterior retirada, los grupos de Euzko Gudarostea de ambos territorios se unieron en una sola estructura. Si bien Euzko Gudarostea de Gipuzkoa estableció su sede en Gernika, a la cabeza de la nueva estructura se situó Ramón Azkue como intendente de toda la fuerza de Euzko Gudarostea y en contacto directo con la dirección del Partido. La comandancia de las acciones militares era responsabilidad de Cándido Saseta, uno de los pocos militares profesionales con los que contaron las fuerzas de EAJ-PNV.
En los primeros meses de la guerra, Euzko Gudarostea encuadró a los voluntarios de EAJ-PNV en compañías constituidas por entre 100 y 150 hombres que luchaban bajo las órdenes de un capitán. Estos responsables debían su rango a la experiencia militar previa y, más frecuentemente, a su puesto en el engranaje político-sindical de las fuerzas organizadoras.
A comienzos de octubre, constituido el Gobierno vasco, se reorganizaron las fuerzas militares vascas y se procedió a la creación de batallones por entender que estas unidades actuaban de un modo más eficaz. Cada batallón constaba de cuatro compañías de infantería más una de ametralladoras. Cada una de las compañías se organizaba a las órdenes de un capitán secundado por dos tenientes. A estas compañías se agregaban luego secciones de enlace y transmisiones. En total, los batallones disponían de unos 700 a 750 gudaris. En su cúpula, el mando máximo lo ejercía el comandante, a quien ayudaban un capitán ayudante cuya labor era la de servir de enlace entre el comandante y los capitanes de sus compañías y un comandante intendente, quien se encargaba de que los gudaris dispusieran de todos los elementos necesarios (armamento, comida, pertrechos) para cumplir eficazmente su labor.
EAJ-PNV fue la fuerza política que mayor número de batallones logró reunir: hacia finales de abril los batallones del Euzko Gudarostea eran ya 27, con sólo uno en organización, encuadrando a 15.913 gudaris. Otros miles de hombres se distribuían en unidades regulares o en batallones de otra filiación política y de zapadores.
Batallones de infantería de Euzko Gudarostea fueron:
Itxas Alde, Araba, Ibaizabal, Gordexola, Itxarkundia, Loiola, Amayur, Otxandiano, Abellaneda, Arana Goiri, Mungia, Padura, Larrazabal, Saseta, Malato, Kirikiño, Martiartu, Muñatones, Rebelión de la Sal, Ariztimuño, Sukarrieta, Simón Bolibar, Aralar, MAI Irrintzi y Alkartzeak.
Batallones de otras agrupaciones:
Lenago Il, Zergaitik Ez (EMB)
San Andrés (ELA)
Batallones de ANV:
Olabarri, Euzko Indarra y ANV 3.
Aparte las unidades de infantería, Euzko Gudarostea contó también con unidades de zapadores que intervinieron también durante la guerra.
Curiosidades aparte, desde septiembre de 1936 hasta julio de 1937 los batallones de Euzko Gudarostea intervinieron en todas las acciones de relevancia que tuvieron lugar en el frente, comenzando por la voladura del Puente de Endarlatza, la defensa de los Intxortas, la ofensiva sobre Legutio, donde unidades del Araba llegaron hasta la población alavesa, la defensa del Gorbeia, el acoso a los Flechas Negras en Bermeo, las luchas en el pinar de la Muerte (Euba), o la última batalla de Artxanda en la defensa final de Bilbao. A este relato hay que unir las unidades de ELA, EMB o ANV que, como decíamos anteriormente, actuaron también en algún momento bajo la órbita de Euzko Gudarostea.
A punto ya de caer Bilbao, Jesús María Leizaola, responsable de la evacuación de la ciudad, pidió a los batallones Itxas Alde, Itxarkundia y Gordexola que liberaran a los presos políticos de las cárceles y los entregaran en las filas enemigas en un ejemplo de humanización de la guerra. También les ordenó que resistieran en el alto de Artxanda al enemigo hasta proceder a la total evacuación de la capital bizkaina mientras otros batallones como el Malato se preocupaban de mantener el orden público para evitar robos y desmanes de última hora.
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Tras la caída de Bilbao, Euzko Gudarostea estableció su cuartel general en Güeñes, para pasar de allí a Trutzios y finalmente a Laredo donde ocupaba un chalet en los alrededores de la playa.
El mando de Euzko Gudarostea, consciente de la desmoralización de las tropas que atribuían su fracaso al abandono por parte de los dirigentes republicanos, motivó que los dirigentes de EAJ-PNV optaran por buscar una salida negociada para unas tropas que se hallaban al límite de su resistencia y que no entendían por qué tenían que luchar para defender un territorio que no era el suyo.
El día 22 se celebró en la Casa de Juntas de Avellaneda (Sopuerta), una histórica reunión entre los dirigentes del EAJ-PNV y los comandantes de Euzko Gudarostea. En la misma, Juan Ajuriagerra señaló la necesidad de que las fuerzas nacionalistas continuasen en la lucha, mientras el Partido realizaba las gestiones necesarias para resolver la situación planteada.
Al igual que sucedió antes en Bilbao, Baracaldo, o Balmaseda, tras la captura en Santoña de miles de gudaris y afiliados o simpatizantes nacionalistas que renunciaron a continuar la lucha, los capturados pasaron por un proceso de depuración parejo al sufrido por los combatientes de la izquierda afincada en Euzkadi. Algunos combatientes de Euzko Gudarostea fueron fusilados, principalmente por denuncias de derechistas que buscaban una venganza personal El 15 de octubre 14 presos fueron fusilados en el Penal de Santoña. Seis de ellos eran nacionalistas, entre ellos Ramón Azkue, jefe de la organización militar de Euzko Gudarostea. Con su ejecución el mando rebelde castigaba la resistencia militar nacionalista vasca contra el Alzamiento.